Mitja Galta: cocina tradicional de calidad entre Barcelona y Hospitalet.

Para empezar tengo que decir que el restaurante Mitja Galta se encuentra técnicamente en Barcelona, pero a escasos metros del límite con Hospitalet así que, vamos a aceptar pulpo como animal de compañía y lo incluiremos en nuestra página.
Además, se encuentra justo donde estaba El Pràctic, restaurante del que ya hablamos en su día (ahora ubicado en Sants) y del cual tenemos un gran recuerdo.
Mitja Galta es una Casa de Comidas de barrio, tal como lo define Philippe Regol en su blog. Buena cocina tradicional, producto de calidad y bien trabajado a unos precios muy competitivos.
El menú de mediodía se encuentra a 11,50€ y encontramos que tiene una RCP realmente buena. Ésta fue nuestra opción, quedándonos con las ganas de probar su plato estrella, la mitja galta, y también de volver un fin de semana en busca de su menú degustación, con un precio de 25€.
La semana pasada, que es cuando fuimos, tenía el siguiente menú:

Menú de mediodía.

Menú de mediodía.

Os dejo con las fotos de lo que comimos…

Caldo Gallego.

Caldo Gallego.

Pasta con queso azul y peras.

Pasta con queso azul y peras.

Copa de vino y agua.

Copa de vino y agua.

Pescado del día (dorada) y verduritas a la japonesa.

Pescado del día (dorada) y verduritas a la japonesa.

Albóndigas con sepia.

Albóndigas con sepia.

Fuimos un día lluvioso, así que el caldo gallego y la pasta nos sentaron de maravilla. A destacar la dorada, con una cocción perfecta. En cambio, a las albóndigas no les hubiera ido nada mal algo más de potencia de sabor.
En general todo muy bien, tanto la comida como el servicio, siempre muy atento y correcto.

Otro punto fuerte del menú son los postres. Nosotros nos decantamos por una crema de yogurt natural con orejones y clavo por un lado y también por el pastel de chocolate y azucar de naranja.

Crema de yogurt natural con orellanas y clavo

Crema de iogurt natural amb orellanes i clau.

Pastel de chocolate y azucar de naranja.

Pastel de chocolate y azucar de naranja.

El restaurante es sencillo y acogedor, las mismas cualidades que transmiten en el servicio, cuidando muy bien los detalles.

El interior de Mitja Galta.

El interior de Mitja Galta.

Detalle del interior.

Detalle del interior.

Como os decía antes, Mitja Galta nos dejó muy buenas sensaciones y con muchas ganas de repetir y probar más cosas. Por cierto, el jueves preparan arroz, incluído en el menú de mediodía (lo podéis ver en su página de Facebook).

Mitja Galta: C/Constitución 181. Teléfono 932 50 58 44.

Abierto de martes a sábado.
http://www.mitjagalta.cat/

La Perla de la Torrassa

Hace unas semanas, después de haber cenado de maravilla en El Pràctic, fuimos a la coctelería Tirsa y allí empezamos a hablar con Enric (uno de los barmans). Hablamos un poco de todo, pero básicamente sobre gastronomía, y salió el tema de los restaurantes poco conocidos. Esos bares o restaurantes que, pese a ofrecer auténticas maravillas culinarias, no se encuentran entre los más populares de la ciudad. Siempre he pensado que esos lugares son lo que merece la pena conocer. Y así fue como llegamos a La Perla.

La Perla es un bar-restaurante ubicado en la calle Holanda, en la Torrassa, donde os comeréis uno de los mejores pulpos de Barcelona” decía Enric. Con esa tarjeta de presentación no nos quedó más remedio que ir a investigar.

Cuidado con las raciones, son de un tamaño considerable” o “la relación calidad/precio es buenísima” fueron las frases que nos acabaron de convencer. Así que no hemos tardado mucho en desplazarnos hacia allí para poder comprobar lo que nos decía Enric.

La entrada al bar (no hay foto, se me pasó) es de esas que no inspira mucha confianza, pero eso nunca nos ha echado para atrás. Llegamos sobre las 13h y encontramos al dueño limpiando. Por lo que parecía, la noche anterior había sido movidita. El aspecto interior del local no se diferencia mucho del exterior. Una barra donde se amontonaban vasos y platos del día anterior nos daba la bienvenida. Sin embargo, todos estos detalles pierden importancia cuando continúas mirando. Almejas, berberechos frescos, pulpo y alguna cosilla más asomaba por la barra.

Nos sentamos. Le comentamos que nos gustaría probar un poco de todo y que preferíamos medias raciones. Casi antes de empezar a hablar ya teníamos en la mesa una botella de turbio bien fría, con sus correspondientes cuencos.

Riberiro bien frío

Vino turbio, bien frío.

El dueño (una persona bastante inquieta y nerviosa) nos empezó a recomendar algún que otro plato, ya que no había carta, o al menos nosotros no la vimos. Nos decantamos por una fritura variada, unas almejas a la marinera, unos berberechos al vapor y el pulpo (cómo no).

¿Queréis un poco de pan?” nos comenta. “Sí, gracias.” contestamos.

Llega la fritura. Una buena ración, la verdad. Nos hizo dudar sobre si era media o una entera. Calamares, boquerones y chipirones, todo ello perfectamente cocinado. Una fritura ligera, suave y nada aceitosa.

Bar la Perla

Fritura de pescado.

El pan no viene. Pero sí que llega una buena ración de berberechos al vapor también en su punto exacto y con un sabor espectacular. El vino, sin ser nada del otro mundo, cumple su función.

¿Queréis un poco de pan? ¿Os corto un poco de pan?” Nos vuelve a decir el dueño.

Sí, por favor” Contestamos.

Sin noticias del pan. ¡Pero llegan las almejas a la marinera! Otra buena ración, con una salsa muy sabrosa (aquí sí que necesitaremos el pan). En ese momento escucho por tercera vez: ¿Os traigo un poquito de…?

Y llegó el pan!!

Bar La Perla

Almejas a la marinera.

Al ser las raciones de considerable tamaño, ya empezábamos a notar el estómago algo lleno. En ese momento nos llega un platazo de pulpo, con patatas (recién cortadas y fritas) y pimientos de Padrón. Brutal. Buenísimo. Ahora volvemos a acordarnos de Enric, del Tirsa e interiormente le damos las gracias.

Pimientos de Padrón.

Pimientos de Padrón.

El pulpo.

El pulpo.

A estas alturas de la comida, hacemos un pequeño descanso y me pongo a hablar con el dueño. Me comenta que otro día, antes de venir, es conveniente reservar. Por lo visto tiene reservas ya para todo lo que queda de año. También me enseña, con una mezcla de orgullo y nostalgia, una foto suya de hace unos años. Todo un personaje!

El dueño de La Perla.

El dueño de La Perla.

El dueño de La Perla.

El dueño de La Perla.

¿Queréis unos chupitos?” nos pregunta mientras saca cinco botellas de la nevera. “El de café lo hago yo y está buenísimo”. Nos deja las botellas sobre la mesa y nos pregunta si queremos postre. Pedimos Tarta de Santiago, pero sólo una ración.

El licor de café está espectacular, por cierto.

Los chupitos.

Los chupitos.

Tarta de Santiago.

Tarta de Santiago.

Con la tarta nos llega también una especie de vino dulce. Nos explican que es para mojarla. Como nosotros solemos hacer caso a casi todo lo que nos dice el dueño de un local, procedemos. Buenísimo.

En este punto me planteé lo que nos podría costar la comida. Sin precios, andaba algo perdido. Pensé en la calidad del producto y en el volumen de los platos. Tomé como referencia algún restaurante de Barcelona y pensé que la cosa estaría cercana a los 70€. Me puse otro chupito.

Pedimos el café. La verdad es que estaba bastante bueno, aunque algo largo para mi gusto.

Café.

Café.

Pedimos la cuenta. No nos entregan, ni nos enseñan ningún papel, pero nos dice que son 38€. Genial. Hacía tiempo que no me cobraban menos de lo que creía en un restaurante. Salimos muy contentos, ya que nos encanta descubrir lugares nuevos, medio desconocidos, con buen producto.

Un bar con encanto al cual debéis ir si os ha gustado lo que habéis leído aquí. Bar La Perla, calle Holanda 61. Hospitalet de Llobregat. El sitio es muy pequeño, así que se recomienda llamar antes: 93 332 92 94

El Pràctic. Mucho más que un restaurante de tapas.

ACTUALIZACIÓN: Nuestro amigos de El PRàctic se han trasladado a la calle Tenor Masini, 20 (Barcelona)

Situado en la frontera entre Hospitalet y Barcelona se encuentra este pequeño local, conocido por poca gente (una lástima), aunque los que saben de él son perfectamente conscientes de lo que se cuece dentro. ¿Y qué es lo que hay dentro? Pues bien, lo que nos ofrece Andrés Huarcaya es una cocina de elementos sencillos, elaborados a la perfección y con una técnica espectacular. La receta mágica: buena materia prima y un gran saber hacer en la cocina. Si a esto le sumamos que los precios son muy ajustados, podemos decir que es un sitio de visita obligada para la gente de buen comer.

Buscando por diferentes blogs se pueden encontrar varias críticas del restaurante y todas coinciden en lo mismo. El local es pequeño, no demasiado bonito (por decirlo con suavidad) y exteriormente podría confundirse con un bar de barrio, de esos en los que no te plantearías entrar a comer. Para mí, esa es parte de su encanto. Una vez dentro tardas muy poco en olvidarte de la decoración y de la entrada, ya que con gran amabilidad el equipo de El Pràctic se encarga de que pases un gran rato. Bueno, entremos ya en materia…

La comida. Aquí se sirven tapas. ¿Parece simple, no? Sirven oreja de cerdo, callos, croquetas, bravas… pero no os confundáis. No tiene nada que ver con lo que hayáis probado en otros sitios. La oreja (plato estrella) la cocinan durante varias horas a baja temperatura y luego la pasan por la plancha para darle un toque crujiente por la parte exterior, manteniendo una textura increíble en su interior. Únicamente por este plato merece la pena venir, os lo aseguro. También tienen otro tipo de tapas donde se nota más la influencia de la cocina peruana de Andrés. Ceviche, tiradito, wantan relleno de cerdo… todo delicioso!

Lo ideal es que vayáis cuatro personas. Es el número perfecto para que podáis probar muchas cosas. Empezamos con nuestra elección:

Ceviche de corvina clásico.

Ceviche de corvina clásico.

Pan con tomate.

Pan con tomate.

Wantan relleno de cerdo ibérico con salsa agridulce.

Wantan relleno de cerdo ibérico con salsa agridulce.

Estos fueron los primeros platos que llegaron a la mesa. El ceviche estuvo buenísimo, con un toque de acidez muy refrescante. Espectacular, de verdad. El pan estuvo bien y el wantan fue el plato que menos nos entusiasmó de toda la cena, aunque esto lo digo porque la mayoría de platos eran sobresalientes y éste se quedó en un notable.

Croquetas caseras de pollo rustido.

Croquetas caseras de pollo rustido.

Bikini de mozarella de búfala, trufa y paletilla ibérica.

Bikini de mozarella de búfala, trufa y paletilla ibérica.

Se me acaban los adjetivos para estos platos. Las croquetas, perfectas. Sin más. Una textura interior y exterior muy lograda, así como la potencia de sabor que tenían. Luego nos llegó el bikini. El sabor de la trufa, mezclado con la textura de la mozarella… ufff no os lo podéis perder!

Oreja de cerdo crujiente cocinada a 70º.

Oreja de cerdo crujiente cocinada a 70º.

Por fin nos llega el plato estrella. Espectacular. Como decía antes, sólo por este plato merece la pena venir. La primera vez que probé la oreja de cerdo fue aquí, hace unos meses (soy algo reticente a comer cierto tipo de cosas) pero si olvidas los prejuicios que puedas tener y la pruebas, disfrutarás muchísimo de este plato, aunque cuando vayas a otros restaurantes y pidas oreja no esperes que sea lo mismo.

Dos huevos de Calaf, patatas fritas y chorizo gallego.

Dos huevos de Calaf, patatas fritas y chorizo gallego.

Dos huevos de Calaf, patatas fritas y chorizo gallego.

Dos huevos de Calaf, patatas fritas y chorizo gallego.

Otro plato cargado de intenso sabor, como toda la cocina de Andrés. Un bocado que merece la pena probar todo junto, mezclando la patata, el chorizo y el huevo. Se junta todo en la boca para lograr un conjunto realmente bueno.

Secreto de cerdo ibérico con chimichurri.

Secreto de cerdo ibérico con chimichurri.

Con el secreto de cerdo acabamos la cena. Un plato que también estuvo a la altura. De hecho tuvimos que pedir más pan para rebañar lo que nos quedó en el plato! A estas alturas estábamos ya bastante saciados, aunque con espacio suficiente para probar algún postre.
Los vinos que probamos fueron estos dos. Un Montsant llamado La Comedia, y un Ribera del Duero llamado Fulanito. Ambos estuvieron correctos, sin llegar a entusiasmar. Quizá uno de los puntos a mejorar sea la carta de vinos.

La Comedia, Montsant.

La Comedia, Montsant.

Fulanito, Ribera del Duero.

Fulanito, Ribera del Duero.

De postre pedimos el cremoso de chocolate y el tiramisú de la casa. Muy buenos los dos, especialmente la ganache de chocolate con sal y aceite. Si no lo habéis probado nunca, de entrada os puede parecer algo raro, pero os aseguro que el aceite y la sal le dan un toque muy especial.

El tiramisú.

El tiramisú.

Cremoso de chocolate con aceite y sal.

Cremoso de chocolate con aceite y sal.

El cremoso venía también recubierto de peta zeta, lo que le dió un toque divertido al postre. En resumen se puede calificar de un sitio con una relación calidad/precio excelente, un trato muy correcto y una cocina muy bien elaborada.

Hay que comentar que llegamos a cenar algo tarde y fuimos la última mesa en acabar, lo que hizo que tuviéramos la oportunidad de ver a Andrés al salir. Le saludamos y muy amablemente se sentó con nosotros un momento. Se alegró de que nos hubiera gustado mucho la cena. Sin conocerle, me dió la sensación de ser una persona sencilla y humilde. No lo he comentado antes pero Andrés trabajó en el cátering de El Bulli durante unos años (en las paredes del local se pueden ver recuerdos de su estancia allí).

Andrés Huarcaya.

Andrés Huarcaya.

Recuerdo de su paso por el cátering de El Bulli.

Recuerdo de su paso por el cátering de El Bulli.

Aquí os dejo la carta con las tapas. Nosotros nos quedamos con ganas de probar más cosas, así que haremos lo posible por remediarlo e intentaremos volver pronto. Más abajo os pongo la foto con la cuenta para cuatro personas, con cafés y carajillos. Hay que puntualizar que antes de cenar pedimos 3 cañas y una copa de vino, y que cenando nos bebimos dos botellas (qué le vamos a hacer, fuimos con bastante sed). Así que el precio, siendo ya muy bueno, se podría haber reducido algo más.

La carta de tapas.

La carta de tapas.

La cuenta para cuatro. Muy bien.

La cuenta para cuatro. Muy bien.

Lo dicho, si estáis buscando un sitio donde probar cosas nuevas o buscáis redescubrir platos tradicionales como la oreja o los callos, no lo dudéis. Este es vuetro sitio! Os dejo la dirección (técnicamente está en Barcelona, pero justo al lado de Riera Blanca):

NUEVA DIRECCIÓN: C/Tenor Masini, 20 (Barcelona)

Restaurant Sucapa

Nos estrenamos en el mundo de los blogs con uno de los mejores restaurantes de la ciudad. Su nombre: SUCAPA (carrer riera de la creu, 9). Edgar Sucarrats y Mireia Palau son la pareja responsable de que la cocina de autor haya empezado a coger forma y a consolidarse en Hospitalet.

Estos jóvenes cocineros nos ofrecen tres propuestas: 1. Un menú de mediodía, que varía semanalmente. 2. Cenas a la carta. 3. Arroces (únicamente fines de semana al mediodía). Comentar que los arroces son de los mejores que se pueden probar en Hospitalet, sin duda.

Nuestra última incursión fue para cenar. Aquí va un pequeño resumen:

Mini hamburguesas y mini sandwich vegetal

Mini hamburguesas y mini sandwich vegetal, gentileza de la casa.

Como nos gusta probar un poco de todo, elegimos cuatro platos para compartir. Mireia nos los iba trayendo uno a uno, a buen ritmo, ordenados según su criterio. Al poco rato de pedir, nos llegó este aperitivo, que hizo que fuéramos abriendo boca antes de que llegara nuestra cena.

El vino estuvo bien, sin maravillar, pero bien. Lo único que se le pudo reprochar fue la temperatura, ya que no llegó frío del todo, aunque lo pusieron en una cubitera justo después de servirlo.

El vino, un Gessami de Gramona (Moscatel de Alejandría, Moscatel de Frontignan, Sauvignon Blanc y Gewürztraminer). Un vino tirando a dulce, fácil de beber.

El vino, un Gessami de Gramona (Moscatel de Alejandría, Moscatel de Frontignan, Sauvignon Blanc y Gewürztraminer). Un vino muy frutal, fácil de beber.

Coca de foie y manzana.

Coca de foie y manzana.

Empezamos! La coca de foie estuvo bastante bien, incluso con demasiado foie, aunque para mí eso no fue un problema…

Steack tartar a la mostaza.

Steack tartar a la mostaza.

El gran triunfador de la noche. El steack tartar a la mostaza (incluyendo también un helado de mostaza) y wasabi. ¿Qué puedo decir? Me encanta cómo lo preparan aquí.

Timbal de bacalao confitado con butifarra negra e Idiazábal.

Timbal de bacalao confitado con butifarra negra e Idiazábal.

El bacalao tampoco decepcionó. Una pieza de considerable tamaño y cocinado perfectamente. Nada que objetar.

Risotto de múrgulas y queso cremoso.

Risotto de múrgulas y queso cremoso.

A estas alturas de la cena ya estábamos algo llenos y con este plato acabamos de estarlo. Contundente y sabroso el risotto. De postre decidimos pedir algo ligero y nos decantamos por los sorbetes.

Como anéctoda, decir que al servirnos los sorbetes le pregunté a Mireia si tenía de mango (suelo pedírmelo allí) y me dijo que no había problema. Nos lo trajo sin añadirlo a la cuenta. Todo un detalle!

Sorbetes de limón, mandarina y frambuesa, acompañados de fruta.

Sorbetes de limón, mandarina y frambuesa, acompañados de fruta.

Por otro lado, aunque no haya foto, el café que sirven es de buena calidad. Al acabar, nos ofrecieron un chupito, que rechazamos porque ya no nos cabía nada más!

Tampoco hay foto de la cuenta, pero fueron 80€ para dos personas. Una RCP muy buena. Merece la pena!